martes, 15 de noviembre de 2022

TARTA RED VELVET

 


¡Hola a todxs!

Cuanto tiempo llevaba sin dejar una receta escrita por aquí, A veces las prisas que llevamos nos dejan anclados a la inmediatez de instagram, pero esta receta es tan completa que merece la pena que quede bien explicada.

Hoy os enseño una tarta que tardé en probar pero que me conquistó al instante. Con un bizcocho húmedo y delicadamente sabroso, y una crema de queso suave y avainillada, la tarta RED VELVET pone el broche a cualquier celebración.

La receta original la he tomado prestada del blog mykaramelly y me parece tan fantástica que os la cuento tal cual.


Para elaborar esta delicia preparamos por un lado el bizcocho y por otro lado el frosting de queso. Si lo quieres montar como una tarta con alturas, puedes poner la masa en tres moldes de 20cm. En mi caso opté por disponer el bizcocho en cuadraditos, así que puse toda la masa en la bandeja del horno (35x24cm aprox.) y lo corté en cuadraditos que monté en dos capas, con relleno de crema de queso entre el bizcocho y sobre él.

¡Vamos a ello!

EL BIZCOCHO

90 ml de aceite de oliva suave
275 de azúcar
3 huevos M
290 gr de harina de repostería

20 gr de 
cacao puro sin azúcar
Una pizca de sal
1 cucharadita de bicarbonato de soda

2 cucharaditas de vinagre blanco de manzana
Una cucharadita de c
olorante rojo
Una cucharadita de extracto de vainilla

Para el buttermilk (leche agría que añadimos a los ingredientes del bizcocho)

260 ml de leche entera
2 cucharaditas de zumo de limón o de vinagre


LA CREMA DE QUESO

400 gr de queso crema
250 gr de mantequilla
250 gr de azúcar glass
½ cucharadita de extracto  de vainilla


- Precalienta el horno a 180 grados calor arriba y abajo sin ventilador.

- Mezcla la leche con el zumo de limón o vinagre y reserva (nuestro buttermilk casero)

- Tamiza la harina junto a la sal y el cacao y reserva.

- Bate bien el aceite junto con el azúcar y agrega los huevos uno a uno hasta que la mezcla sea esponjosa y uniforme.

- Agrega el extracto de vainilla y mezcla.

- Añade el colorante rojo a la mezcla de leche con limón o buttermilk. Tendrás una idea cómo quedará el color de tu bizcocho. Puedes intensificarlo con un poco más de colorante o añadir menos cacao en la preparación para que predomine el rojo. Si quieres un buen tono rojo, opta por un colorante de calidad. A mi se me quedó un poco flojo de color...

- Añadimos la mezcla de la harina y cacao poco a poco a la mezcla anterior alternando con el buttermilk, comenzando con la harina y terminando con ella.

- Mezclamos el vinagre y el bicarbonato y lo agregamos a la masa anterior mientras removemos hasta integrar.

 - Reparte la mezcla en la bandeja cubierta de papel o de espray desmoldante.

 - Lleva al horno 12-15 min (ojo, sólo si lo pones en una bandeja y la masa tiene poca altura, si no, el tiempo de horneado será mayor).  Deja enfriar aproximadamente 15 minutos sobre una rejillla y desmolda envolviendo en film.

- Llevamos en caliente a la nevera para atrapar la humedad.

Corta en cuadrados y rellena con el frosting de queso (Bate la mantequilla ablandada junto con el azúcar glas, hasta que blanquee y esté cremosa. Añade la vainilla y a continuación el queso bien FRIO de la nevera para que no se licue. Mezcla suavemente a máquina o a mano, reserva y decora  como más te guste.



Te animo a prepararla para esa fecha especial en la que quieres acertar, y sobre todo deseo y espero que te guste.

¡Hasta pronto!

Maritxu

sábado, 13 de febrero de 2021

MERENGUE VEGANO

 ¿Hola que tal?

En los últimos tiempos estoy descubriendo otras maneras de cocinar sin productos de origen animal, y debo reconocer que me sorprende que algunas elaboraciones puedan resolverse prácticamente igual con productos o alimentos sustitutivos que nos son  relativamente comunes.

Por ejemplo, me he planteado hacer un merengue, pero....el merengue consiste en batir claras de huevo con azúcar.. con lo cual necesitamos sustituir ese huevo..

Pues bien, en 2014, el chef francés Joël Roessel, descubrió que el "aquafaba" o el agua de las conservas de leguminosas conseguía el mismo efecto que las claras de huevo en la elaboración de merengue. En este agua de cocción hay además de la fracción acuosa, una mezcla de almidones, sólidos vegetales y una pequeña parte de proteínas que se han transferido desde la legumbre al agua durante el proceso de cocción, y eso le confiere al aquafaba las propiedades emulsionantes, espumantes, gelatinizantes y en general espesantes. 

Este efecto podría conseguirse también con el agua de cocción de nuestros garbanzos en casa, pero en este caso sería deseable dejar evaporar parte del agua para que la concentración de las sustancias gelatinizantes sea mayor.

En todo caso, las equivalencias son de unos 30 ml de agua de legumbre por cada clara de huevo, así que para hacer un merengue con 90-100 ml de aquafaba necesitamos:

- agua de un bote de garbanzos (+-100 ml)

- 100 g de azúcar

- 1 pizca de cremor tártaro o en su defecto unas gotas de vinagre blanco o de limón.

El cremor tártaro (bitartrato de potasio (KC4H5O6)) es uno de los componentes de la levadura para hornear o polvos de hornear. Es uno de los subproductos de la fermentación del vino, que se deposita en forma de cristales en el fondo de las barricas. Este subproducto, se recoge y transforma dando como resultado final un polvo blanco, fino insípido e inodoro que en la industria alimentaria se conoce como aditivo E-334

Al igual que el cremor tártaro, el vinagre blanco y el limón son ácidos. Por cada media cucharadita de cremor tártaro en la receta, usa una cucharadita de jugo de limón o vinagre blanco.

Para elaborar un merengue con aqua faba sigue los siguientes pasos:

Vierte el agua de la legumbre en un bol y bate con las varillas a velocidad media hasta que empiece a tomar consistencia. Añade unas gotas del ácido empleado y sigue batiendo hasta que nuestro merengue alcance una consistencia sólida. En este momento incorpora el azúcar y bate bien hasta que todo quede integrado.

Da a los merengues la forma deseada y coloca en una placa de horno. Hornea a 85-100 grados durante algo más de una hora hasta ver que se secan. 

Tómalos como más te gusten: con unos hilos de chocolate, con frutas, con un toque de canela o cacao espolvoreado..

Espero que te haya gustado y que lo disfrutes.

Hasta pronto,


Maritxu

martes, 12 de febrero de 2019

CREMA DE COLIFLOR

A medio camino entre un puré de patata casero y una receta de crema de coliflor de las que ojeo por la red, esta cremita de coliflor resulta tan rica que necesariamente tengo que dejar constancia de como nació para poder reproducirla tantas veces como coliflores pasen por mis manos.



Aunque no es la primera vez que comemos en casa una crema de este estilo, la verdad es que el resultado quedaba simplón...o sabía mucho a coliflor.... o no tenía el día...pero esta vez, el resultado de fusionar recetas consiguió sorprender a mis comensales adultos y emocionar a los pequeños. No se puede pedir más.

Tratádose de una crema, podemos imaginar que ni la elaboración es complicada ni los ingredientes extravagantes, así que con lo que tienes en la despensa y con coliflor claro, ponte manos a la obra.

Que necesito para unas seis raciones:

1 cebolla mediana
400 g de coliflor
2 patatas medianas
Aceite de oliva
50 g de creme fraiche
1 yema de huevo
Sal
Pimienta
Nuez Moscada
Pimentón (opcional)

Como lo hago

1. En una olla o cazuela cubre el fondo con aceite de oliva y dora la cebolla en trozos. No necesitas que sean demasiados pequeños porque se triturará al final.

2. Cuando la cebolla tome color añade la coliflor troceada y la patata, saltea y añade agua hasta cubrir las verduras. Pon sal, cierra la olla y mantén cociendo a fuego bajo durante 5-8 minutos (dependiendo de tu súper olla) una vez suba la válvula.
Si tu opción es la cazuela, mantenla a fuego suave durante 30 minutos o hasta que veas que la patata está cocida.

3. Retira del fuego, añade pimienta, un golpe de nuez moscada, la nata fresca (creme fraiche) y bate. Añade la yema del huevo y sigue batiendo hasta que la textura sea uniforme.

4. Sirve con un toque de aceite de oliva y un toque de pimentón, o con un poquito de trufa rallada o disfrútala tal cual.
Si no tienes nata fresca puedes utilizar nata para cocinar de la que se encuentra envasada, aunque tengo la sensación de que ese punto especial que tiene esta crema es el de la nata fresca...

Y ya está...esto es toda la complicación de esta rica crema..Una vez más, las posibilidades de las verduras son infinitas, y además, es una buena manera de que los pequeños de la casa aprovechen todos los beneficios nutricionales de¡¡este conjunto de flores que forman las ricas coliflores!!

Hasta pronto!!

Maritxu


viernes, 21 de diciembre de 2018

DE TEMPORADA DICIEMBRE




Turrón, mazapanes, bombones y polvorones son los reyes de estos últimos días de mes, pero diciembre también tiene sus protagonistas de temporada, en pleno momento de sabor y de precio. Aunque los meses de otoño y de invierno comparten y repiten frutas y verduras de temporada, es en este momento en el que los cítricos los tenemos más sabrosos, el cardo ya no amarga y las alcachofas están duras y prietas. Aprovecha para incluir en tus menús navideños algún plato de cardo con jamón o con piñones, almendras, nueces...algún aperitivo con aguacate y mango o para comer una cremita depurativa de apio entre días de comilona. Disfruta de las fiestas, de la comida y de los alimentos de temporada.

FELIZ NAVIDAD Y FELIZ CIERRE DE TEMPORADA DE 2018

Maritxu

lunes, 26 de noviembre de 2018

DE TEMPORADA NOVIEMBRE


Es cierto que a pesar de que le ha costado un poco llegar, el otoño ya está bien instalado y algunos días nos recuerdan que el invierno se confunde de estación. Pero como cada mes, en noviembre también tenemos nuestras frutas y verduras de temporada que llenan de colores vivos los días grises y apagados… Me estoy poniendo un poco poética, pero es que nunca me había parado a pensar que en esta estación de cambio de hoja, de los verdes a los amarillos y marrones, las frutas y hortalizas también tienen esos colores rojizos, anaranjados o marrones… Es el momento de disfrutar ya de los ricos y anaranjados caquis, mangos, de naranjas y mandarinas más dulzonas, y de zanahorias estupendas que nos aportan una buena dosis de carotenoides antioxidantes precursores de la vitamina A.

Los pigmentos  rojos los ponen la granada, la remolacha y el rábano. Casualmente los tres pueden combinarse en ensalada, así que aprovecha a incluir antioxidantes de este color.
Plátanos y limones nos dan el toque amarillo; nutritivos y  con buen aporte de sales minerales y de vitaminas son ideales en cualquier época y edad. Si, ya sé que el limón no es tan cómodo de comer, pero prueba a incluirlo como parte de otro zumo o como aliño en la ensalada en sustitución del vinagre.
El color blanco lo representa la coliflor, el puerro, y el nabo. Las verduras de color blanco tienen mucha fibra, potasio, vitamina C y algunas sustancias llamadas fitoquímicos  como la quercetina y la alicina (en el puerro) que son de ayuda en prevención de algunas enfermedades digestivas y cardiacas y que además ayudan a equilibrar los niveles de colesterol  y de presión arterial.
Dando paso al verde, pero con toques blanquecinos, tenemos la endivia y el cardo, ambos de la misma familia, con ciertas sustancias amargas en común, con mucha fibra y con propiedades antiinflamatorias y protectoras para el hígado. El cardo, del que nos comemos las hojas, es rico en cinarina, que estimula la creación de los jugos biliares, facilitándole la vida al hígado en la digestión y previniendo así ciertas dolencias propias de este órgano. Desde luego que no nos podía venir mejor para poner un poco a punto el cuerpo para el próximo mes glotón ¿ no?
Las verduras de temporada son las más adecuadas para el organismo porque cubren las necesidades del organismo en los meses que se encuentran en el mercado, son más baratas porque son de producción local y además, tienen un impacto ambiental menor: esta ha sido precisamente la pequeña y última mejora de la pirámide de los alimentos. Para los que no habéis leído la noticia os dejo el enlace

Nos vemos pronto (diciembre está a la vuelta de la esquina)

Maritxu

lunes, 12 de noviembre de 2018

¿EXISTE EL PLATO PERFECTO?


Con tanta recomendación diaria de los alimentos que tenemos que comer al día, tanta pirámide de los alimentos, tanta interpretación y tan relajada a veces de las guías para comer saludable y tanta divulgación nutricional, seguro que a veces ya no queda muy claro si tu día y tu tiempo da para tanta cábala…..

Un plato puede incluir todos los grupos de alimentos en proporciones adecuadas


Por eso os quiero hablar de una herramienta que he conocido más a fondo en un curso de nutrición on line que estoy realizando, y que me pareció muy útil para conseguir equilibrar tanto una comida como todo el día: El Plato de Harvard o Plato para Comer Saludable. Este "plato" es en esencia una guía  para conseguir comidas sanas y equilibradas tanto servidas en tu casa como para llevar fuera desarrollados por expertos en nutrición de la Escuela de Salud Pública de Harvad.
¿En qué consiste?:
·         La mitad del plato deben ser hortalizas o verduras (50%). Puedes imaginar un plato combinado con la mitad de verduras o puedes plantearte un primer plato con verduras, menestra, cremas o ensaladas.
·         El 25% serán hidratos de carbono de calidad (granos integrales: trigo, quínoa, avena, cebada, arroz y todo tipo de pastas preparados a partir de los anteriores). La recomendación de que sean integrales es porque la liberación de azúcares en sangre es más lenta y los niveles de glucosa son más estables que si se ingieren de fuentes refinadas.
·         El 25% del plato corresponde a alimentos proteicos: carnes, pescados, legumbres y derivados a base de proteína vegetal como tofu o seitán y  frutos secos son las opciones más saludables, evitando o limitando embutidos muy grasos.
·         Para aliñar recomienda utilizar aceites vegetales, preferentemente de oliva (en estas tierras mediterráneas) o de girasol, soja, cánola (es un planta de la familia de las coles)
·         Te anima a comer mucha fruta
·         Y a primar siempre el agua como bebida. El plato para comer saludable también permite la ingesta de café o té, limitando las bebidas azucaradas y la ingesta de zumos (por la mayor cantidad de azúcar que contienen). Los lácteos se reducen a una o dos raciones diarias
·         Y por supuesto, se debe llevar una vida activa

Para una comida o para todo el día, esta guía nos habla de lo que siempre hemos oído: come mucha fruta y verdura, que no falten los hidratos, deja un hueco a las proteínas y utiliza grasas saludables. Personalmente creo que esta herramienta te permite crear platos únicos ideales para comer o cenar bien en forma de ensaladas o como platos combinados, o menús de primer plato a base de verduras o ensaladas y segundos de pollo y arroz por ejemplo. Recordad que el pan es también un hidrato de carbono que debería tenerse en cuenta también como parte del plato o de menú. Por ejemplo un bocadillo de atún con tomate y lechuga en proporciones adecuadas estaría de acuerdo con esta guía ¿no? 

Menú a base de pasta con verduras, pollo y guarnición vegetal
Ensalada de lechuga con aguacate, maíz, cous cous y atún

Para mi prueba de evaluación del curso preparé mi propio "plato", que además de completo y nutritivo estaba delicioso. Este plato que se muestra en la foto de cabecera es una composición de ensalada de lechuga con granada y manzana, con una mezcla de quínoa con tomate y aguacate al estilo taboulé, una porción de garbanzos cocidos, unos cuantos pistachos y buen aliño de aceite de oliva y limón. Este súper plato es un plato completo y cumple las proporciones de grupos de alimentos recomendados: 200 g de hortalizas, 100 g de legumbre (proteínas), 100 g de hidratos ….En este caso, el plato es apto para una dieta vegana, pero podrías sustituir las proteínas de los garbanzos por huevo, pollo, cerdo, pescado…hay cientos de opciones.  


Prueba a elaborar algunos platos según este modelo, o poco a poco un menú de dos platos…con lo que tienes en la nevera seguro que consigues maravillas, sólo hay que darle a cada grupo de alimentos el protagonismo que se merece. En el enlace  El Plato para Comer Saludable puedes obtener más información


¿Buena herramienta verdad? ¿Tienes ya en mente el próximo plato saludable?

¡Anímate a contármelo!
Hasta pronto!!!

Maritxu


miércoles, 24 de octubre de 2018

De temporada: OCTUBRE

Con mañanas frescas y tardes cálidas, octubre ya nos va avisando que este tiempo es otoñal, que somos vulnerables a los virus y que tenemos que ir haciendo frente a cambios de temperatura, de luz y de alimentos. Aunque al medio día hace calor, ya no apetecen tanto las comidas fresquitas de los meses de atrás, los platos de cuchara son agradecidos por el cuerpo y empezamos a sentir la dichosa moquita que acompaña a la tos...Bienvenidos al otoño.


La recomendación de comer de temporada no es vana: los productos propios de cada estación no sólo son más económicos, cercanos, frescos y favorecen la agricultura de la zona en la que vives, sino que además, nos proporcionan nutrientes muy adecuados para cada época del año. ¿Que frutas tenemos de temporada en octubre? Naranjas, limones, mandarinas empiezan a asomarse al otoño con mayor o menor acidez según las variedades. ¿Que nos ofrecen? líquidos y vitamina C, perfectos para sobrellevar estos primeros catarros. ¿¿Qué tienen en común el kiwi, la granada, el caqui, y la manzana?? ¡¡mucha vitamina C!!. Esta vitamina es una vitamina hidrosoluble, que aunque abunda en muchas verduras se pierde durante la cocción, así que ahora tenemos la oportunidad de llenar nuestro organismo de frutas frescas que nos proporcionan energía de primera mano. Ya sabemos que los zumos no son tan recomendables como las frutas enteras, porque eliminamos fibra y aumentamos la cantidad de azúcar libre así que intentad masticar y disfrutar de la fruta.

Caquis y granadas: plus de carotenos
Uvas negras




















Como hortaliza propia del otoño tenemos la escarola. Esta variedad de lechuga de hojas rizadas formando un cogollo prieto en su interior es especialmente diurética y laxante. Tiene un aporte energético muy bajo, con pocas proteínas, grasas e hidratos de carbono, mucha agua y altas cantidades de vitaminas B1,B2 y C, provitamina A, clorofila y abundantes sales minerales como calcio, magnesio, hierro, zinc y potasio.

Escarola y espinaca en el mercado

Como curiosidad hay que destacar que es la verdura con más ácido fólico  junto a las espinacas, por ello resulta ideal durante el embarazo, la infancia y si se están tomando anticonceptivos.
La ensalada de escarola y granada es un clásico de otoño e invierno

Su sabor es ligeramente amargo, ya que contiene una sustancia llamada intibina, que también está presente en otras hortalizas de este mes como endivias, rábanos y berenjenas, que facilita el buen funcionamiento de la vesícula biliar y el hígado favoreciendo la digestión de las grasas. Esta característica la hace perfecta para acompañar con frutas como la manzana, la pera, el mango o la granada, pimientos rojos asados, con vinagretas con toque de miel o balsámicas que bordarán cualquier comida. A mi me encanta con manzana, aguacate y maíces, o con mango, semillas de calabaza y queso fresco...no me puedo decidir!!! ¿Y tu como la preparas?

Hasta pronto!!

Maritxu

jueves, 11 de octubre de 2018

Patatas: guía básica para cocinillas

Tubérculo de la patatera (Solanum tuberosum L.), importada de América en el siglo XVI y alimento de la mayor parte de la población en el siglo XVII en tiempos de escasez de alimentos. Nuestros antepasados no se imaginaban que un alimento al que creyeron tan tóxico como su planta diera para tantas elaboraciones, fuera un básico en muchas cocinas y tuviera una variedad para cada ocasión. Y es que hay cientos de variedades de patata con características culinarias diferentes que deberíamos conocer para echarlas al puchero, a la sartén o meterlas al horno. 



Si mis abuelos leyeran estas cosas se echarían las manos a la cabeza, porque lo que antaño pasaba en casa es que las patatas se sacaban de la tierra en primavera, se conservaban con polvos durante prácticamente todo el año y de ahí se iba sacando para llenar el buche de toda la familia: un día en cocido, otro asadas y otro fritas.
Según el informe de consumo de alimentación en España de 2017, las patatas frescas representan el 1,04% del presupuesto de los hogares para alimentación y bebidas, con un gasto de más de 15 € por persona y año, siendo Galicia, Cantabria y Navarra las comunidades con mayor consumo de patatas frescas y La Rioja, Madrid y Extremadura las menos consumidoras. Tratándose de un producto tan habitual en las cocinas y tan diversificado en los mercados, no viene mal conocer que nos están ofertando, para qué las queremos utilizar y qué cuentan las etiquetas de los supermercados  al reseñar  “especial freir”, “para cocer”, “de guarnición”….¿¿¿ y que pasa si yo las quiero para todo???



Así que atendiendo a mi curiosidad, y pensando que muchos tendréis mis mismas dudas, me puse a la tarea de conocer qué variedades de patata son las más adecuadas para cada ocasión.
Según esta zona mediterránea de cultivo, una primera clasificación de tipos de patata sería en función de su temporada de recogida:

-Hay patatas tempranas, recogidas entre abril y junio antes de madurar completamente, que tienen la piel fina y gran cantidad de agua. Son tubérculos de carne blanca, con menor contenido en almidón y  adecuadas para cocinar al vapor, hervir, preparar cocidas en ensalada.

- Las patatas de estación o semitardías se recogen desde junio hasta mediados de septiembre. Generalmente son más grandes que las tempranas, se conservan mejor y se pueden utilizar prácticamente para todo.

- Las patatas tardías se recogen hasta el mes de enero y se pueden guardar todo el invierno. De piel más gruesa y carne amarilla son ideales para guisos aunque también se utilizan para freir, macerar o asar al horno.

Pero si lo que queremos es comprar patatas para algo concreto lo que tenemos que saber es ¿Qué patata comprar para…..

COCER?: las mejores variedades para cocer son Kennebec, Monalisa, Buffet, Spunta, Flamenco, Jaerla o Red Pontiac. Esta última es perfecta para utilizar en ensaladas o ensaladillas porque aguanta muy bien la refrigeración. En casa casi siempre tenemos Kennebec o Monalisa y puedo decir que resultan perfectas tanto para cocer con otras verduras como para una tortilla.
ASAR?: para meter al horno y que queden jugosas lo mejor son variedades harinosas como Kennebec, Spunta o Flamenco.

FREIR?: elige patas de maduración semitardía y tardía como Agria, Kennebec, Baraca, Spunta, Caesar, Bintjie, Draga, Félix, Nagore o Monalisa. Ya veís que hay para elegir. Aquí en España, también es muy apreciada para freir  y utilizar en tortillas la variedad Roja del Turia (originaria de la zona de Valencia). Aunque para hilar fino, los que saben de tortillas dicen que las mejores variedades para este gran plato son la Kennebec gallega y la Monalisa alavesa.


MULTIUSOS?: compra patatas de maduración semitardía y deja de marearte. Siempre hay excepciones pero en cocinas comunes con variedades como Kennebec, Monalisa, Spunta o Desiree saldremos airosos.

Seguro que me dejo cientos de nombres y de peculiaridades. La humilde patata da para mayores conocimientos sobre su uso, pero para nuestra compra diaria no hay que saber mucho sino tener alguna cosa clara. Algo me dice que a fuerza de cocinar ya sabíais algo de esto porque en la cocina la mejor guía es la experiencia, pero nunca está de más saber un poco más….

Hasta pronto!!
Maritxu

jueves, 27 de septiembre de 2018

¿Más energía y vitalidad? ¿Has oído hablar del polen?


La primera vez que de jovencita me recomendaron polen no pude imaginar que sería un complemento habitual en mi dieta. Su sabor amargo y su textura granulosa y dura no le hacen favor a sus cualidades nutricionales. Ni mejor ni peor que otros alimentos de la dieta, lo que no se puede negar es que su consumo sólo puede ser positivo para la salud.



El polen es el polvo amarillento que se forma en las anteras de los estambres de las flores. Las abejas, en su labor polinizadora trasladan este polvo formado por microesferas a otras flores. El polen que conocemos comercializado son gránulos que las abejas redondean con sus patas al mezclar este polvo con néctar, y del que se desprenden a la entrada de la colmena.
El polen es muy rico en nutrientes, ya que en su origen es una célula germinal. Su contenido en vitaminas, enzimas, aminoácidos y minerales es muy alto, por ello es un complemento dietético ideal para aquellos estados nutricionales en los que aparezcan deficiencias (astenia, cabello y uñas debilitados, piel deteriorada…) o bien se necesite un plus nutricional por estados convalecientes, etapas de crecimiento o incluso actividad deportiva. En su composición destaca el alto porcentaje de proteínas, con presencia de casi todos los aminoácidos esenciales para el organismo, gran cantidad de vitaminas (Pro vitamina A en cantidad importante, vitamina del complejo B (incluyendo ácido fólico), C, D, E, P (Rutina), Colina, etc.), Hidratos de carbono (20- 40%), fibra, sales minerales (Calcio, Magnesio, Yodo, Manganeso, Zinc, Cobre, Potasio, etc), enzimas y coenzimas digestivas, y fitoesteroles.
Aún a falta de un mayor número de estudios que corroboren sus efectos terapéuticos, el polen se le considera un buen tónico intestinal y métabólico, con acción reguladora en los procesos de estreñimiento y/o diarrea; estimulador del apetito y del metabolismo en general, con efectos positivos en la producción de glóbulos rojos, la disminución de la fatiga y de la tensión arterial, y la mejora de la apariencia de la piel y de las uñas.
En el mercado puede encontrarse en forma de polen seco, fresco, molido y extracto de polen. En el caso del polen seco, para considerarlo de calidad debe tener valores de humedad inferiores al 5% y estar envasado en tarros herméticos. El polen fresco se conserva congelado, y lo que se hace es pasar la cantidad a consumir durante unos días a un envase más pequeño que se guarda en la nevera. Las propiedades de uno y otro no varían, si bien es cierto que el polen fresco se disuelve mejor.
Su color puede variar desde el anaranjado rojizo hasta el verde pasando por el amarillo, y ello dependerá de si procede de un solo tipo de flor (monofloral) o de varias flores (multifloral). De ello también dependerá su sabor, más dulzón o más amargo (dando por hecho que dulce dulce no es….)
Pueden tomarlo niños y adultos, siempre que no haya antecedentes de alergia. De cualquier modo siempre es mejor comenzar con dosis pequeñas e ir aumentando poco a poco la  cucharaditas para los adultos. Aunque puede ser consumido en cualquier época del año, es recomendable en primavera y otoño para hacer frente a los estados de astenia que a veces acompañan a estos cambios estacionales. Yo lo tomo a la mañana, mezclado con mi café con leche (y miel, ya por vicio), pero puedes tomarlo con cualquier líquido frío o caliente, o añadido a yogures, ensaladas etc. Hay que tener en cuenta que para una mejor asimilación, lo ideal es que se deshaga, y ello es más rápido en un líquido templado o caliente.
¿Eres fan del polen? Si es así seguro que estás de acuerdo en que es un estupendo aliado para esta vida loca. Si nunca lo has probado, te animo a hacerlo (siempre y cuando estén descartadas las alergias), aunque sólo sea para ver qué pasa…y si te encuentras en algún momento bajo (física o anímicamente), no lo dudes e incorpóralo en tu dieta, lo agradecerás!!!!


lunes, 17 de septiembre de 2018

Bizcocho chocolatero de cumpleaños feliz

En casa no hay cumpleaños sin bizcocho. Lo saben bien mis amigos porque la "necesidad" de prepararlo me ha hecho escaparme corriendo de alguna celebración, pero lo cierto es que para mi es toda una tradición que además me hace mucha ilusión. Partiendo de que no tengo gran experiencia repostera y que sólo elaboro postres básicos, estoy orgullosa de este bizcocho de chocolate que nos hace disfrutar de los desayunos en esos días especiales.

Esta receta es una adaptación de una receta muy básica de un bizcocho para hacer con niños, con ingredientes sencillos que no requieren ni mucha elaboración ni mucho tiempo.  En casa nos lo comemos tal cual, sin muchos extras, pero si no te importan las calorías y lo que quieres es darte un gustazo lo puedes rematar con una cobertura de chocolate que se prepara en un plis plas.


Que necesito (8 raciones):

100 g de chocolate negro (para postres, suelen tener un 52% cacao)
1/2 vaso de agua para derretir el chocolate
250 g de azúcar (yo en los postres utilizo blanca)
50 g de mantequilla blandita
75 g de aceite de girasol
75 g de harina de trigo repostería
75 g de harina de arroz
25 g de cacao amargo en polvo (puede ser chocolate negro rallado)
200 ml de nata ligera
1 sobre de levadura

Parecen muchos ingredientes pero es por que he desdoblado el tipo de grasas y de harinas. La receta original era sólo con mantequilla y harina de trigo, y el resultado era más empalagoso porque la mantequilla aporta mucha jugosidad pero si no le pillas bien el truco al horno o no utilizas un molde adecuado puede ser que no tome mucho aire y que quede más pesado. En mi caso, con un molde desmontable de 21 cm de diámetro, sustituyendo más de la mitad de la mantequilla por aceite de girasol y añadiendo a partes iguales harina de arroz y de trigo, el resultado ha ganado mucho.

¿Cómo lo hago?

1. Precalienta el horno a 160 ºC

2. Pon en un bol el agua y el chocolate troceado y funde en el microondas a la menor potencia durante unos 3 minutos hasta obtener una mezcla líquida. Si es necesario más tiempo, repite operación en tiempos de un minuto. Si lo haces al fuego, calienta la misma mezcla a fuego suave para que se deshaga lentamente. En ambos casos hay que evitar que el agua llegue a hervir.

3. Deja la mantequilla a temperatura ambiente o calienta en el microondas durante unos segundos a baja potencia.
Mezcla en un bol la mantequilla y el aceite de girasol con el azúcar. Añade los huevos de uno en uno y bate hasta obtener una mezcla grumosa.

4. Mezcla por otro lado los dos tipos de harina, la levadura y el cacao. Truqui: pasa estos ingredientes por un colador o un tamiz para que la masa resulte más fina.

5. Junta las dos mezclas (paso 3 y 4) y añade el chocolate fundido. Mezcla todo muy bien con una espátula con movimientos envolventes.

6. Vierte la mezcla en un molde y mételo en el horno durante 40 minutos.

7. Espera a que toda la casa comience a oler a chocolate. Vigila que la temperatura del horno sea la correcta y que no se esté dorando demasiado arriba. Si es el caso baja unos grados la temperatura, cubre con papel de aluminio el bizcocho y termina la cocción. Pincha con un cuchillo la masa y comprueba que sale seco. Saca el bizcocho del horno y déjalo reposar y enfriar antes de desmoldar.

8. DISFRUTA

Fácil ¿no?. Adórnalo con virutas de colores, lacasitos o cualquier cosa divertida si quieres llegar al corazón de un niño ó  disfrútalo tal cual. Si lo quieres "más cargado" derrite otros 100 g de chocolate con 100 g de nata a fuego suave y cubre el bizcocho con la mezcla.
Si no lo consumes todo, una vez frío cubre con film o papel de aluminio o guárdalo en un tupper dentro de la nevera para que no se seque (aunque lo MAS PROBABLE es que NO TE SOBRE.....)


Nos vemos!!!!

Maritxu

viernes, 14 de septiembre de 2018

DE TEMPORADA: SEPTIEMBRE

“Si nos perdiéramos en el campo en septiembre, no pasaríamos hambre”; siempre lo ha dicho mi padre. Huertas con tomates, pimientos, y algún melón; arbustos con moras y frambuesas, higueras de camino al río Ebro, los primeros almendrucos, peras y manzanas aún duras pero listas para recoger y uvas maduras en las viñas desde luego te aseguran la supervivencia en caso de inanición.



A caballo entre el verano y el otoño, en el mes de la vuelta al cole, al trabajo, a las actividades extraescolares y deportivas, todavía conviven las frutas veraniegas como el melón, el melocotón y la nectarina, con las de mediados de estación como las moras y los higos, y las que nos anuncian el otoño: peras, manzanas y uvas.
Productos de la huerta. Sin lavar y sin dar brillo: tal cual recogidos

En septiembre toca vendimiar (a veces también en octubre); todo depende de cómo de adelantada venga la cosecha. No hay dos años iguales, y aunque el cultivo en invernadero y la importación nos acerca este fruto hasta en invierno, es en estos meses donde los encuentras de producción cercana. Aunque tienen mala fama por su riqueza en azúcares, en realidad es un alimento muy depurativo y alcalinizante, por lo que popularmente se ha creado “la dieta de la uva” con fines adelgazantes. Sin aventurarme a decir si esta dieta alcanza los objetivos propuestos, sí que está documentado que la riqueza en potasio de la uva la convierte en un alimento muy recomendable para nuestros riñones, y la presencia de taninos y otros compuestos antioxidantes como el resveratrol abundantes en la piel ayudan al hígado a eliminar toxinas. Recordemos, que nosotros ya disponemos de órganos que purifican y eliminan toxinas de nuestro organismo, sólo hay que comer bien para que riñones e hígado funcionen bien. 
Uva moscatel: dulce entre las dulces

De sabor suave y dulce, y con forma similar a un globo, la pera también  resulta muy interesante desde el punto de vista nutricional porque tiene mucha agua, pocas calorías por 100 g, azúcares asimilables por las personas diabéticas, y muy poco sodio pero mucho potasio, así que es perfecta como diurético y como reguladora de la tensión arterial. La mayoría de sus vitaminas y minerales se encuentra en la piel, así que siempre recomendable lavarla bien o conseguir piezas de cultivos sin tratamientos químicos o ecológicos. La variedad “conferencia” recogida durante el mes de septiembre, puede encontrarse fresca en los mercados hasta noviembre, aunque su almacenamiento en cámaras permite que se pueda comprar prácticamente todo el año.
Tomates, pimientos, lechugas, judías, nos siguen acompañado también este mes, dando la bienvenida  a la calabaza, que nos recuerda que el otoño está a la vuelta de la esquina. Pero hasta entonces, ¡a disfrutar del verano!

miércoles, 29 de agosto de 2018

Mi bacalao ajoarriero

Plato típico navarro, menú de fiesta y navidad, y receta bien conseguida por madres y abuelas de Navarra que hace las delicias de las reuniones familiares. La receta de ajoarriero ha evolucionado con el tiempo y las técnicas de cocina, pero la versión tradicional con los matices propios de aquel que lo cocina es un plato agradecido y valorado por la mayoría de los comensales.
Después de probar el ajoarriero de mi suegra, me lance tímidamente a intentar repetir el plato en casa. Buscando recetas en libros y en la web, no conseguía ni acercarme a la maravilla que comía en las reuniones familiares, así que directamente le pedí a mi suegra su receta. Hace años que sigo los mismos pasos; al principio sin perder de vista el "guión" y después ya confiada y sobre la marcha, y faltando a la modestia, tengo que reconocer ¡que mi ajoarriero está de diez!. 
Con base de verduras propias de esta temporada y un buen bacalao, conseguimos un plato saludable, nutritivo y rico. Aunque la elaboración no tiene complicación, es laborioso en la preparación de los ingredientes, pero una vez organizadas las partes te resultará pan comido. Así que con todo el respeto a esas versiones riquísimas diferentes de la mía vamos a la salsa del asunto.



Que necesito (6 personas)

2-3 dientes de ajo
1 cebolla mediana
1 pimiento verde grande
1/2 pimiento rojo
1 patata hermosa
400 g de salsa de tomate
2-3 pimientos rojos secos
2-3 tomates secos
600 g de bacalao
1/3 vaso de vino blanco dulce o de cocinar
Perejil
Sal (sólo si el bacalao está muy desalado)
Aceite de oliva

Bacalao con su piel y tomate
Base de verduras


Como lo hago

1. Desala el bacalao durante al menos 48 horas, cambiando el agua una vez al día. El bacalao en ajoarriero se cocina y presenta en lascas, así que en las tiendas especializadas tienen bacalao desmigado que se destina a este plato, aunque personalmente prefiero comprar lomos que me preparan sin piel y que antes de cocinarlo separo en lascas yo misma. Importante guardar y desalar la piel ya que su gelatina nos servirá para engordar la salsa. El día de la preparación deja escurrir el bacalao en un colador y reserva (guarda un poco del agua de remojo por si hace falta añadir...).

2. Pon los pimientos rojos secos a hidratar en un poco de agua.

3. Pela y trocea la patata como para tortilla de patata y ponla a freír en aceite de oliva. Cuando este pochada retira y reserva.

4. Pica finamente el ajo, la cebolla, el pimiento verde y rojo, los tomates secos y ponlos a pochar en una cazuela con el fondo cubierto de aceite de oliva (puedes reutilizar el aceite de freír las patatas). Es el momento de salar ligeramente en el caso de que el bacalao haya quedado muy desalado. Si no es el caso, la sal no es necesaria.


5. Cuando las verduras ya estén pochadas, añade la patata que tenías reservada. Remueve. Añade el vino y deja hervir unos minutos.

6. Añade el bacalao en lascas bien escurrido (añade también la piel), remueve y añade la salsa de tomate y el perejil picado. Integra bien los ingredientes, añade los pimientos secos en tiras y agita con cariño la cazuela  movimiento de vaivén. Si notas que falta líquido añade un poco de agua de remojo, pero en general con el tomate suele quedar bien envuelto. En 10 minutos apaga el fuego y deja reposar.

A reposar!!


Como buen guiso está mejor de un día para "otros". Es una comida que se puede dejar preparada y calentar a fuego lento en el momento de comer. También lo puedes congelar (aunque en mi casa les parece un sacrilegio), pero bien tratado en la descongelación y el calentado, el resultado es bastante decente. Este plato admite otros pimientos rojos como los del piquillo o añadirle gambas  (en ambos casos añadir después del bacalao). Es tan versátil que está riquísimo con huevo frito o pochado, en bocadillo, acompañado de arroz blanco o dentro de un hojaldre. Una maravilla ¡vamós!. Ah...un buen trozo de pan y comida redonda. ¡¡Que aproveche!!

miércoles, 22 de agosto de 2018

DE TEMPORADA: AGOSTO

El entretenimiento infantil, el cumpleaños del enano y las fiestas de mi pueblo me han tenido un poco alejada de este medio durante parte del mes de agosto, pero tal y como me propuse no puedo faltar a la cita mensual del calendario de temporada. Inmersos en pleno verano, disfrutamos de todo el sabor de melones, sandías, melocotones, nectarinas y frambuesas, aprovechamos las últimas ciruelas y comenzamos a ver los primeros higos e incluso las primeras uvas moscatel procedentes de las zonas más mediterráneas. 



Me encanta la fruta, toda. Pero lo que me vuelve loca de este mes es el tomate: de pera, de ensalada, rosa, feo o sin nombre....los tomates criados al aire libre han recibido a estas alturas del verano todo el calor, agua y sol necesario para engordar y colorear llenos de sabor ¡¡¡por fin!!!! y así los tendremos disponibles casi hasta octubre. Originarios de América, al igual que los pimientos y las patatas, se han convertido en una hortaliza presente casi a diario en toda cocina, bien en crudo en ensalada o en salsas acompañando a otros alimentos. Ricos en vitamina C y en licopeno, resulta conveniente comerlos rojos y maduros para aumentar su digestibilidad, recordando que la cantidad de licopeno aumenta con la cocción y que sus propiedades antioxidantes se ven incrementadas si lo combinas con vitamina E, así que tan saludable puede resultar en ensalada como cocinado adecuadamente. Pero no todo son bondades; algunas personas son sensibles a las glicoproteinas del tomate sufriendo alergia alimentaria que incluso el mismo contacto con el jugo puede producir dermatitis, eccemas o picor en sus manifestaciones más leves.

Tomates y pimientos de la huerta de mi padre, cogidos tal cual de la planta.

Su compañero de cosecha, el pimiento, tiene cantidades importantes de vitamina C (superior a los cítricos), y aunque tiene fama de indigesto hay quien afirma que la capsaicina, el principio activo de la pimienta cayena o el chile, tiene fantásticas propiedades a nivel gástrico, reumático, antiinflamatorio e incluso como remedio para ciertas enfermedades de la piel. Para ser sincera, aunque me encanta hasta su olor, yo soy de esas a las que el pimiento no le sienta muy bien....pero si disfrutas comiéndolos (lo cual envidio) aprovecha para hacerlo en todas sus versiones: crudo, pochado, asado....


Calabacín de la huerta, como cada verano


Por algo será que algunos manjares propios de estas tierras navarras y riojanas lo combinan en platos tan fantásticos como la fritada, el pisto o el ajoarriero. Asi que sin olvidar a la otra hortaliza estrella del verano, el calabacín, sólo nos queda dar un repasito a estos suculentos platos con base de verduras. Lo vemos en otro post ¿vale?

Hasta pronto!!!

TARTA RED VELVET