martes, 31 de julio de 2018

Sopa fría de zanahoria y leche de coco y jengibre: fresca y exótica

Dicho y hecho. Tras compartir la semana en esta página en facebook la publicación de Sakai laboratorios sobre cremas veganas, me decidí a preparar la cremita de zanahoria y leche de coco. Por un lado me llamó la atención la crema en sí y por otro lado me acordé de que tenía guardado en el armario un bote de leche de coco que compré para un postre que nunca hice.....Lo cierto es que la elaboración según la receta original no puede ser más sencilla y rápida, y el resultado es más que aceptable aunque gana con algún pequeño ajuste.
Para aquellos que no lo visteis refrescamos un poco los ingredientes y la elaboración de esta rica crema de zanahoria con leche de coco y jengibre


QUE NECESITO (4 - 5 raciones)

- 5 o 6 zanahorias
- 1 cebolla pequeña
- 1 diente de ajo
- 1 trozo de jengibre
- 250 ml de leche de coco
- 600 ml de agua (3 vasos)
- Sal


En este plato está toda la complicación

COMO LO HAGO

- Pelar las zanahorias, limpiar la cebolla y hacer trozos
- Añadirlo junto al jengibre entero en el agua hirviendo con sal y dejar cocer 30 minutos. 
- Apagar el fuego, retirar el jengibre, añadir la leche de coco y batir  bien con la batidora.
- Poner al punto de sal. Servir y tomar templado o frío.

RESULTADO

La cremita que se obtiene es de sabor suave, ligeramente dulce y con un toque muy suave a coco. Reconozco que me sorprendió, y eso que me quedó sosa y me dio la sensación de que le faltaba algo, así le añadí una pizca del jengibre retirado de la cocción en trocitos muy picados, y la verdad es que aumentó su chispa. En mi ansia por probarla me la tomé casi después de prepararla, templadita tirando a caliente, y he de reconocer que estaba mucho mejor al día siguiente, bien fresquita recién sacada de la nevera.

Es un entrante ideal para comida o cena que te permite salir de la convencional ensalada o gazpacho, y además es muy digestivo gracias a la cocción de la zanahoria y la cebolla, y al jengibre, que destaca por sus propiedades antiinflamatorias y digestivas.
La leche de coco es básicamente extracto de coco y agua. Es recomendable agitar bien el envase antes de utilizarlo para homogeneizar bien los ingredientes. Generalmente es un producto importado, se comercializa en latas de 400 ml y se utiliza en cocina y repostería. Una vez abierta, se recomienda consumir en 48 horas, así que esa sería la recomendación de consumo de esta cremita en la nevera.No confundirlo con el agua de coco que se puede encontrar junto a los zumos o refrescos en el supermercado.
Como apunte nutricional, decir que la leche de coco (y el coco en sí), es rica en ácidos grasos saturados (de origen vegetal), y que no pasa nada por tomarse un par de tazas de esta rica crema, aunque no conviene abusar si tu dieta requiere cuidados especiales respecto a las grasas.





Rica, fácil, para unos cuantos comensales (o para dos días), y sobre todo diferente y con un toque exótico. ¿¿Te convence?? Yo repetiré seguro. ¡¡Ya he comprado otra lata de leche de coco!!

Hasta pronto




lunes, 23 de julio de 2018

De temporada: Julio

Parece que ya está todo puesto en las cestas de las fruterías y que llevamos comprando y comiendo las mismas frutas durante un par de meses, pero como cada mes, algunas frutas y verduras se estrenan de temporada, otras se afianzan y algunas de tiempo efímero se van despidiendo hasta nuevos tiempos.


Entre las nuevas tenemos los dulces y planos paraguayos. Estas frutas de piel aterciopelada y color blanco derivan de una mutación genética del melocotón de la que ya se hablaba en China allá por el siglo X. Tan saludable como el resto de las frutas, es buena fuente antioxidante gracias a los carotenos rojos y anaranjados, y contiene cantidades importantes de vitamina A y C por fruta consumida. El paraguayo es uno de esos frutos que maduran después de cosecharlo, así que los podemos comprar duros y dejarlos un par de días  para que maduren (hasta que cedan ligeramente a la presión con la mano). Una vez maduros se pueden conservar en la nevera  durante un par de días, pero para que la degustación sea un éxito lo ideal es tomarlo a temperatura ambiente.



Las peritas de San Juan, ya presentes en las frutas de junio, han dado paso a otras variedades más veraniegas como la ercolini o limonera con mucha agua, diuréticas debido a su bajo contenido en sodio,  y además saciantes por su alto contenido en fibra soluble.



Dulces y fibrosas han llegado en todo su esplendor las ciruelas verdes. Las suaves temperaturas primaverales han evitado verlas antes en los mercados pero las podemos aprovechar de temporada durante un par de meses aprovechando también para elaborar confituras o mermeladas o utilizarlas en la cocina acompañando a platos de ave o cerdo.

Como novedad en las verduras tenemos las de colores morados: rabanitos, berenjenas y remolacha, con muchos pigmentos antioxidantes, ricas en agua y digestivas que harán las delicias de ensaladas (en el caso de la raíz y el tubérculo), y te permitirán darte el gustazo de comerlas a la plancha, braseadas, en pisto o rellenas al horno en el caso de las berenjenas. 

En julio tenemos por fin los primeros tomates rojos de temporada, al menos en estas tierras donde vivo, y que tienen todo el sabor del sol y de la tierra bañada por el Ebro y sus afluentes. De ensalada, feos, rosas y de pera serán el ingrediente estrella de toda ensalada o de gazpachos y salmorejos. 

P.D. Gracias a mi padre por cultivar unos tomates y unos pepinos tan sabrosos, y a la Despensa de Lupe (Pamplona) por lucir unas frutas y verduras tan hermosas de saborear y fotografiar.

¡¡¡Asi da gusto!! 

lunes, 16 de julio de 2018

Sopa de melón, refrescante y sorprendente

Tengo que confesar que he visto cientos de veces la receta de sopa de melón sin llamarme lo más mínimo la atención. Pero a principios de semana me encontré conque había comprado un melón extremadamente maduro, rechazado de partida por todos los habitantes de mi casa y que no me veía capaz de atacarlo yo sola. Así que pensé: al precio que te sale un melón ¡esto se come si o sí!, así que rebusque recetas para que me guiaran en mi sopa de melón, y de ellas saqué una nueva versión en función de lo que tenía en casa y de mi tiempo, que no era mucho. Os avanzo que el resultado fue aceptado (que no es poco) por mis peques, y valorado por mi compi, que yo creo que no se lo esperaba...


Te guste más el melón o menos, lo que no se puede negar es que es un entrante muy refrescante con muchas posibilidades de triunfar en tu mesa en los meses veraniegos. El dulzor del melón queda compensado con las virutas del jamón y el punto de sal, y la hierbabuena aporta el punto fresco que le da chispa al conjunto.

QUE NECESITO (4 raciones)

800g de melón limpio de piel
100g de nata
sal
jamón serrano
hierbabuena

Para ser sincera tengo que decir que como no tenía nata en casa, le puse kefir, y el resultado fue muy aceptable, así que además, obtuve una receta más ligera y saludable

COMO LO HAGO

Ponemos el melón troceado y la nata (o el kéfir en mi caso) en en el vaso o jarra de la batidora y lo batimos bien con un pellizco de sal. Reservamos en frío.

Para conseguir la gracia del jamón crujiente, lo podemos desecar en el horno sobre papel de horno a baja temperatura (60-70 grados) durante una hora, o si vas con prisa como yo, lo trituras con la picadora, lo salteas en su propia grasa en la sartén hasta que se tueste (sin quemarse) y lo deja enfriar en papel de cocina hasta servir.

Montamos el plato sirviendo el batido de melón en el recipiente elegido, añadiendo unas virutas de jamón y una pizca de hierbabuena  muy bien picada por encima.

LISTO!!! A DISFRUTARLO!!



viernes, 29 de junio de 2018

Mermelada casera de Fresa: placer para los sentidos

No voy a vender la moto de que la mermelada casera es "como comer fruta", pero si eres de los que untas el pan con mermelada merece la pena que pierdas media hora en elaborar tu propia mermelada en casa. Si alguna vez te has parado delante del stand de las mermeladas en el súper y has curioseado  los ingredientes, sabrás que es difícil encontrar productos en los que la cantidad de fruta supere al menos en un 10% a la de azúcar, y que dependiendo del precio podemos comprar mermeladas decentes que deslicen sobre el pan o masas gelatinosas que cuesta trabajo separar del cuchillo.
Lo de hacer mermelada en casa no es algo que me haya ocupado mucho tiempo ya que siempre lo he asociado a tareas que se hacen en familia, en espacios grandes y en grandes cantidades, pero cuando me he encontrado desbordada por manzanas, tomates o melocotones siempre he visto en las mermeladas una  buena vía de aprovechamiento. En este caso reconozco que he comprado las fresas por el puro capricho de hacer mermelada. En este último mes están mejor de precio y buenísimas de sabor, así que el resultado ha sido fantástico.

 

La consistencia melosa de la mermelada se consigue al mezclarse el azúcar con la pectina de la fruta, pero aprovechando que lo hago en casa, procuro que el azúcar ronde el 30%, de forma de conseguir un producto más saludable que el comprado pero sin perder textura. La pectina es una fibra que se encuentra en las paredes celulares de las plantas, con altas concentraciones en la piel y huesos de las frutas. Las fresas no son frutas con grandes cantidades de pectina, así que el resultado de mi mermelada ha sido más líquido que si le hubiera añadido pectina en polvo o más azúcar, pero lo suficientemente ligado para mantener la esencia dulzona y agradable de la mermelada. Todos los ingredientes han sido (por importancia y por cantidades) fruta, azúcar y zumo de limón. ¿Por qué limón? El ph ácido del zumo favorece la activación de la pectina y la formación del líquido gelatinoso, consiguiendo una textura emulsionada y agradable no sólo en el aspecto sino en la degustación. Asi que ¡al lío!

QUE NECESITO
  • 1.000g de fresas
  • 300g de azúcar
  • el zumo de un limón
  • Tarros y tapas de vidrio adecuadamente esterilizados (limpios y secos)

Sencillo  ¿no?. Estos son cantidades de partida, para una mermelada con el 70% de fruta. Como azúcar he utilizado blanca y panela, aunque puedes utilizarla del tipo que quieras (sólo le aporta glucosa, jaja). Y para que te hagas una idea, con estas cantidades podrías llenar tres tarros medianos, que en el caso de no consumir en los próximos días habría que procesar térmicamente para conservar más tiempo.

CÓMO LO HAGO
  • En primer lugar lavamos bien en agua las fresas sin cortar el rabito para que no absorban agua. Las escurrimos bien, quitamos las hojitas verdes, las cortamos en trozos y las ponemos en un bol.
  • Añadimos el azúcar y el zumo de limón al bol y lo dejamos macerar durante un par de horas para que se integren los tres ingredientes
  • Una vez reposada la mezcla las ponemos en una cazuela a fuego fuerte hasta que empiece a hervir y en ese momento reducimos a fuego suave.
  • Vamos removiendo de vez en cuando, observando como la mezcla comienza a ser brillante. Si te gusta comerla con trozos, será suficiente con dejarla al fuego entre 25-30 minutos. Si prefieres una textura más fina, bate la mezcla tras 15-20 minutos de cocción y déjala unos 10 minutos más al fuego.


  • Vierte la mezcla en los tarros limpios hasta llenarlos, cierra bien la tapa y voltéalos con la tapa hacia abajo para favorecer el vacío en el interior del tarro. Para asegurarnos este estado, pon los tarros en una cazuela con agua suficiente para cubrirlos, lleva a ebullición y deja hervir (bajando el fuego si hace falta) durante 20 minutos.
  • Saca con cuidado los tarros del agua, o espera a que se enfríe, y decide tu mismo o misma el momento de degustar tu obra maestra. La conservación sin abrir es de meses, aunque es preferible que sea inferior a un año. Una vez abierto, mejor consumirlo en un plazo corto de días, ya que al reducir el azúcar, disminuimos también la conservación aunque sea en frío. 


¡Ya sólo queda disfrutar de tu mermelada favorita!

Hasta pronto!!

Maritxu

miércoles, 20 de junio de 2018

De Temporada: JUNIO


Llevo tres meses escribiendo sobre las frutas de temporada de cada mes y me descoloco al escribir que por fin tenemos de temporada esas frutas veraniegas refrescantes y apetecibles en los meses de calor QUE PARECE QUE LLEGA POR FIN…¡¡¡ quiero calor!! ¡¡Quiero melón, y sandía, y melocotones jugosos que tanto apetecen al final del curso, antes de las fiestas y en vacaciones!!


Todavía disfrutamos de nísperos y fresas (que tengo que admitir que están en su mejor momento), y que dependiendo de la climatología ya se pueden ver algunos frutos tempranos de paraguayas y de higos,pero lo que sí que tenemos instauradas en junio son las frutas de hueso de colores rojos y naranjas: albaricoques, nectarinas, melocotones, cerezas y ciruelas son las estrellas del verano. Recordamos que los pigmentos naranjas y rojos en los alimentos son carotenos y xantofilas antioxidantes para el organismo, con acción protectora a nivel cardiovascular, vista, piel y mucosas. Además, como toda la fruta, son ricas en agua, en vitaminas y minerales con efectos positivos a nivel digestivo y circulatorio.
 Los melones y sandías que llevábamos viendo tiempo en los mercados en los meses de atrás tan apetecibles como caros por fin los tenemos de temporada, a un precio más asequible y para quedarse hasta el final del veranito, aunque para ser sincera, todavía les falta un poquito de sabor....Pero de todos modos son ideales para hidratarse, antes o después del ejercicio, aportan pocas calorías por 100 g, mucha agua, vitaminas del grupo B y minerales como hierro manganeso y potasio (mayor este último en el melón).
Este mes podemos disfrutar también del aguacate, un fruto que ya vimos temprano en mayo pero que ya está en plena recogida y mejor momento de consumo. Además, durante el mes de junio, la WAO (Word Avocado Organization) presentará el Mes Mundial del Aguacate en una serie de celebraciones a lo largo de todo el territorio nacional, en las que se aprovechará para presentar el primer libro de cocina sobre el arte de cocinar con aguacates “El maravilloso mundo de la cocina con aguacates”, así que si eres fan de esta maravillosa fruta corre a ponerte al día.



Nos acompañarán también durante este mes y parte del verano, calabacines, judías verdes, lechugas, endivias y cebollas, entre otros. Y  es que el campo te da lo que apetece comer: ensaladas fresquitas y saciante, cremas frías o calientes, ligeras para sobrellevar mejor el aumento de temperaturas.


Porque el calor llegará para quedarse unos días ¿¿no??  Y  si no,  da igual… en la huerta de mi padre a partir de junio hay calabacines para aburrir, así que haga frío o calor, como cada verano tendré que pensar en cómo darle salida a toda esa verdura. Son esos recuerdos los que me llevan al verano, así que por si acaso, me iré preparando unas recetillas veraniegas que por supuesto compartiré con vosotros.
Hasta pronto!!!
Maritxu

domingo, 10 de junio de 2018

PROTEINAS EN TU DIETA CON ALIMENTOS COTIDIANOS

Ni todas las proteínas vienen de la carne, ni nos hacen falta suplementos proteicos para alcanzar los requerimientos diarios de proteínas si llevamos una alimentación variada y saludable. Las proteínas son uno de los macronutrientes básicos de nuestro organismo, formadas por largas cadenas de aminoácidos y con funciones imprescindibles en el organismo a nivel de transporte de sustancias en sangre, nivel estructural y de movimiento, con función digestiva, inmune y hormonal. Puesto que nuestro organismo no puede sintetizar todos los aminoácidos que forman las proteínas, es importante obtenerlas a través de la dieta. Los requerimientos diarios de proteínas pueden variar según el sexo, la edad, la altura y la actividad física, y aunque se dice que generalmente son 0,8g/kg de peso corporal, puede ser que esas necesidades se vean aumentadas si eres deportista o estás en periodo de crecimiento.
Foto de Comida creado por freepik

Las proteínas pueden ser de origen animal y de origen vegetal. En una dieta normal es difícil carecer de este nutriente, ya que si comes de todo es fácil que tomes todo tipo de proteínas (e incluso nos pasemos) pero quizá tu demanda es mayor si eres deportista y tu masa muscular requiere un plus de proteínas, o vuestro caso es que seguís una dieta vegetariana o vegana, dónde además de conocer bien las fuentes de proteína vegetal debéis combinar bien los alimentos para obtener proteínas completas.

A lo largo del post iremos viendo diferentes fuentes de proteínas por grupos de alimentos. Para ello he elegido aquellos más o menos comunes, que llegan con frecuencia a nuestras cocinas y mesas, y que podemos incluirlos en menús diarios o tentempiés, asegurándonos así  una buena dosis proteica.

FUENTES DE PROTEÍNAS DE ORIGEN ANIMAL

Por tradición, al pensar en proteínas pensamos en carne o pescado, y es cierto que son alimentos con proteínas muy completas, pero sorprendentemente menos que el marisco, que es el rey de las proteínas del mundo animal, bueno, sólo superado por la gelatina (pero no la que venden de sabores sino la que se obtiene a partir de colágeno). Así que si comes de todo piensa que una ración de langostinos te va a proporcionar tantas proteínas que la misma cantidad de ternera o cerdo. Y que un bocadillo de atún, de sardinas o de jamón lleva escrito "proteínas"


Los huevos de gallina, son otra magnífica fuente de proteínas con 12.5g de proteínas por cada 100 g, así que dependiendo del tamaño, con una tortillita de 2 huevos es fácil que obtengas 15 g de proteínas de buena calidad.
En los lácteos tenemos de todo. La leche y los yogures tienen menos proteínas que los anteriores por cada 100 g, y debemos tener en cuenta que un vaso de 200 ml de leche equivale en raciones a dos yogures, así que para conseguir las proteínas de la tortilla tienes que tomarte por lo menos dos raciones de los lácteos anteriores.
El queso es el rey de las proteínas. Curado, parmesano y semicurado encabezan la lista, aunque las opciones más ligeras como el requesón o el queso de burgos tienen tantas proteínas como el huevo y no suman tantas calorías a tu lista.



FUENTES DE PROTEÍNAS DE ORIGEN VEGETAL

Pues si, el mundo vegetal ofrece un amplio abanico de alimentos proteicos merecedores de la mejor fama, porque además de nutritivos, son saludables, fáciles de incorporar a la dieta y a veces barato como es el caso de las legumbres. Es cierto, que estas proteínas no son tan completas y que a veces hay que combinar varios alimentos para obtener todos los aminoácidos, pero la dieta vegetariana o la vegana es una opción cada vez más elegida y no presenta carencias si comes adecuadamente. ¿Verdad hermana?

Legumbres, frutos secos y cereales, en este orden, tienen importantes cantidades de proteínas, que combinadas entre sí sustituyen perfectamente a las de origen animal. Un plato de soja, lentejas o alubias acompañado de un cereal, tiene tantas proteínas como un filete; y un trozo de pan de 50 g tiene más proteínas que un yogur.
Tanto si tu dieta es vegana como si no, la ración de legumbres recomendada a la semana es de cuatro raciones, que está muy lejos de la realidad en muchos casos, y que podrían sustituir a la proteína animal en muchos menús. Aprovecha para incluir garbanzos o alubias en la ensalada, preparar platos únicos de legumbre con verdura, o merendar o cenar  tostadas de hummus de garbanzos o lentejas, según gustos y obtendrás proteínas saludables.
Y ya para terminar decir también que hay verduras como el brócoli, las espinacas o los espárragos, que además de vitaminas y fibra, nos aportan proteínas. Así que disfruta comiendo variado, aprovecha para incluir los alimentos de estas listas en tu día a día y asegúrate un buen colchón de proteínas.



¿Habeís probado a saltear unos garbanzos cocidos con un poquito de aceite? ¿Es un picoteo divertido para niños en la mesa y pueden hacer completa cualquier cena ligera!






¿Increíble no? Seguro que gran parte de estos alimentos han pasado por tu cocina. Así que elige los que más te gusten, mezcla, combina y come todos los días un poco de cada uno y aliméntate y nútrete de forma natural.

¡¡Hasta pronto!!


miércoles, 30 de mayo de 2018

¿Es malo tomar fruta de postre y por la noche?


Esa manzana que después de cenar va a echar por tierra la dieta de la semana….¿Por qué tiene tan mala fama tomar fruta de postre? ¿La manzana engorda más a las 22.00h que a las 10.00h?
En la web y en papel se pueden encontrar cientos de artículos dedicados a la conveniencia o fundamentalmente a los inconvenientes de tomar fruta de postre por la noche. No pretendo despejar la duda aunque al final insista en la importancia de incluir la fruta a diario en mayores y pequeños, pero me parece interesante hacer una revisión de la teoría para que luego cada uno haga una revisión de su práctica. Claro está que estas generalidades que veremos a continuación quedan enmarcadas en los hábitos de alimentación de la población en general, ya que de darse la necesidad de cuidados específicos de la dieta las pautas a seguir son las recomendadas por un profesional para cada caso en concreto.




QUE SE CUENTA SOBRE TOMAR FRUTA DE POSTRE


1. La fruta de postre engorda y por la noche más

Una pieza de manzana, pera, una ración de fresas o de cerezas, tiene las mismas calorías a media mañana que por la noche. Las frutas, famosas por ser fuente de vitaminas y de sales minerales, están compuestas fundamentalmente por agua, hidratos de carbono y fibra. Sus hidratos de carbono son azúcares de liberación más o menos rápida (fructosa), muy útiles para obtener energía en un momento determinado, que se metabolizan en poco tiempo y que en exceso puede producir un pico de azúcares en sangre, que si te vas a dormir no te va a servir de mucha energía para tus actividades…PERO…¿Cuántas frutas te comes de postre? La fruta es por naturaleza un alimento poco calórico (incluso las que tienen más azúcar). Entre comerse una pieza de fruta de postre y un yogur desnatado de sabor puede haber una diferencia ligera de calorías dependiendo del tamaño de la fruta pero apenas habrá diferencia de azúcares (probad a leer la etiqueta de estos lácteos) si la pieza elegida son albaricoques  fresas o melocotón. Es cierto que hay frutas con mayor cantidad de fructosa o glucosa, como el plátano por ejemplo, que quizá (y esto es opinión mía) puede ser parte de un buen desayuno o un tentempié ideal a media mañana. Pero, si no tienes problemas con la báscula y comes cantidades adecuadas no hay de que preocuparse ¿no?

Yogur desnatado: 7.6 g de azúcar y menos fibra que una fruta.

 2. Algunas frutas dificultan la digestión      
         
Las frutas ácidas como los cítricos o kiwis…dicen que pueden interferir con los jugos gástricos y con los ciclos de sueño, y por ello hay quienes prefieren tomarlas por la mañana o entre horas. Pero no todas los organismos son iguales, ni existen verdades universales, así que si no eres de esas personas a las que una naranja a la noche le sienta mal no hay ningún motivo para no tomarla. Cada uno tiene su propio baremo y percibe sus sensaciones. Cada organismo es diferente y a estas alturas ya nos conocemos, así que si algo no te sienta bien no lo tomes, pero eso no tiene que pasarte siempre ni a ocurrirle a todo el mundo por igual. En la mezcla de alimentos que a veces hacemos hay gran cantidad de factores que nos pueden afectar.


A veces, se recomienda tomar la fruta entre horas porque de esa manera, su digestión y la asimilación de las vitaminas en el intestino delgado es más rápida reduciendo así  la posibilidad de perder propiedades nutritivas por fermentación en el estómago al juntarse con otros alimentos. Pero tampoco está demostrado que comer fruta con el estómago lleno sea perjudicial, ni que las frutas fermenten en el estómago, ya que una vez mezcladas con los jugos gástricos todo sigue el proceso de digestión al unísono.

3. Si estás a dieta es mejor entre horas

Algunas recomendaciones para perder peso incluyen la ingesta de fruta antes de las comidas para ir alcanzando niveles de saciedad que eviten quedarte con hambre en las comidas principales.

Como opinión personal:

  • Creo firmemente en la recomendación de tomar un mínimo de 3 piezas de fruta al día, preferentemente enteras, con piel (si se puede) y con un adecuado ejercicio de masticación, que facilita la degustación, la preparación del proceso digestivo y el aprovechamiento de toda la fibra que aporta la fruta y que se pierde en los zumos.


  • El desayuno, el almuerzo y la merienda son momentos muy adecuados para incluir esas piezas de fruta, porque por un lado, ingieres esa cantidad de vitaminas, sales, fibra y agua que te aportan las frutas, y por otro lado, es una opción frente a otros snack menos saludables que nos tomamos a media mañana o a media tarde.


  • Una pieza de fruta es el mejor combustible antes de hacer ejercicio y después de hacerlo, porque te proporciona energía inicial y te reconforta de sales y líquidos al finalizarlo.


  • No suelo tomar postre al medio día, sí a las noches, y si me apetece me tomo una pieza de fruta (sobre todo si no he comido antes). Si alguna vez me siento llena y pesada no es por la fruta, es porque he cenado mucho.




  • Soy partidaria de comer de todo. La fruta me parece el postre ideal después de una comida a base de legumbres, ya que creo que pueden tomarse como plato único combinadas con cereales para conseguir proteínas completas. La fruta en estos casos ayuda a fijar el hierro de las legumbres, sobre todo si la pieza elegida es rica en vitamina C.  Hoy mismo, mis hijos y yo comeremos alubias con quinoa, un trocito de pan, y una manzana de postre. No hace falta más.


¡¡Y esto ha sido todo!! Seguro que tienes claro si esa sandía te sienta mejor entre horas o de postre, así que hazle caso a tu organismo, come cantidades adecuadas, sobre todo llega a esas cantidades recomendadas a lo largo del día, anímate a tomar fruta a diario, sola o acompañada, antes o después, mirando con ojos críticos también a lo que acompaña a la fruta.

TARTA RED VELVET